Bariloche: Reflexiones sobre la prueba piloto

Fuimos y volvimos. Este domingo 25/10 por la tarde, dimos por concluida nuestra visita a San Carlos de Bariloche, en esta especie de “prueba piloto” de apertura al turismo que estaba únicamente abierta a residentes del Alto Valle de la provincia de Río Negro.

En los próximos párrafos intentaré contarles un poco sobre esta experiencia, que no es ni más ni menos que una apertura gradual del turismo en el destino.

Los requisitos y trámites previos

Si bien ya hemos publicado los requisitos y hemos hablado sobre el tema, en nuestro segmento radial, televisivo y a través de las redes sociales, los repito para luego sí detenerme un poco en la parte operativa de la cumplimentación de los mismos por parte nuestra.

En principio había que ser residente del Alto Valle de Río Negro, es decir de cualquiera de las siguientes localidades: Allen, Campo Grande, Catriel, Cervantes, Chichinales, Cinco Saltos, Cipolletti, Contralmirante Cordero y Barda del Medio, Fernández Oro, General Godoy, General Roca, Ingeniero Huergo, Mainqué y Villa Regina.

Ya cumpliendo con este requisito fundamental, ingresamos al sitio web de Turismo Bariloche (www.barilocheturismo.gob.ar) y realizamos la reserva del alojamiento, nosotros siempre elegimos Águila Mora Suites & Spa, allí nos emitieron un comprobante de reserva y nos enviaron por correo electrónico el código QR.

Con este tema resuelto, luego tuvimos que solicitar un certificado médico que acredite que no estamos comprendidos en los grupos de riesgo. Sencillo, fuimos a nuestra doctora de cabecera, que ya cuenta con nuestra historia clínica para poder hacerlo, sólo llevó solicitar un turno. Luego había que contratar un seguro de asistencia al viajero con la correspondiente cobertura de COVID-19. En este caso, nos acercamos a una agencia de turismo amiga “Yo Viajo”, donde se nos solicitó los datos de los que viajamos, la fecha de ingreso y egreso al destino y listo. Los costos oscilan entre los $250 y los $500 dependiendo de la compañía aseguradora.

Teniendo todos lo anterior cumplimentado, descargamos la aplicación “Circulación Río Negro” desde Google Play (Android) y completamos los datos del grupo del viaje; el motivo del viaje (Turismo); el lugar de procedencia (Cipolletti en nuestro caso) y el destino (San Carlos de Bariloche). Les recomiendo dejar esta parte para lo último porque en el proceso de completar los datos, te piden que adjuntes el comprobante de cobertura de seguro y el del alojamiento.

Hasta acá los trámites previos, bastante sencillo, nada que objetar.

Con todos los papeles en mano y con el auto en condiciones, emprendimos el viaje… aunque faltan requisitos por cumplir, por ejemplo para llegar a Bariloche, hay que circular por la provincia de Río Negro, por lo tanto, en vez de ir por la Ruta 237 como hacemos habitualmente quienes viajamos desde el Alto Valle, tuvimos que ir por la Ruta 22 hasta la rotonda que lleva a Paso Córdoba en cercanías de General Roca, allí pasamos el primer control que nos solicitó todos los papeles. Luego se transita por esta ruta hasta llegar a la localidad de “El Cuy”, (a unos 160 kilómetros desde Cipolletti). El Cuy es el filtro, allí nos pidieron todos los papeles, chequearon que cumpliéramos con todos los requisitos, tomaron nota de todo y una vez que estuvo todo correcto, nos hicieron pasar a una sala acondicionada para poder realizarnos la correspondiente prueba de Covid.

¿En que consta la prueba? A Vicky y a mí (Marcelo), nos realizaron hisopados en ambas fosas nasales, a Ema por ser menor de cinco años, solo el hisopado en saliva. Luego, se coloca lo extraído, en un reactivo (similar al del test de embarazo) y se deja actuar durante 15 minutos, si llegado a este tiempo, se obtienen dos rayas, significa que es positivo, si se obtiene una sola raya es negativo. Claramente el nuestro fue Negativo porque, caso contrario no les estaría contando esto.

La ruta y los controles

Bueno, claramente para nosotros es un trayecto bastante más largo, desde casa hasta la entrada a Bariloche, hicimos 623 kilómetros, cuando por la otra ruta son 437.

Se transita por rutas 22, 6, 8 y 23 hasta llegar a destino. En el camino atravesarán las localidades de El Cuy, Los Menucos, Aguada Guerra, Maquinchao, Jacobacci, Clemente Onelli, Comallo, Pilcaniyeu y Dina Huapi.

Hay asfalto hasta el ingreso a Ingeniero Jacobacci, el resto del camino hasta Bariloche es intermitente, hay sectores de ripio muy buenos y otros no tanto, también hay sectores de asfalto en excelente estado. El tramo más feo está saliendo desde Paso Córdoba. La ruta, en terminos generales, nos pareció que está mucho mejor de lo que nos habían dicho en la previa, hay escasa circulación por lo que se puede ir mucho más tranquilo.

De hecho nos parece que para un fin de semana largo. con la locura de la gente en la ruta, como nos ha pasado regresando de Bariloche y con demoras de más de dos horas, la próxima vez preferimos regresar por esta ruta, sobre todo para evitar la locura de los que siempre hacen estupideces en la ruta con maniobras indebidas y poniendo en riesgo la vida de los suyos y los demás. (Bueno me descargué).

No quiero olvidarme de recomendarles reponer combustible en Los Menucos. De paso viene bien para estirar las piernas y tomar un poco de aire.

En cuanto a los controles, los hay en cada localidad, al ingresar y al salir. Nos pareció «muy poco ágil» y por momentos molesto, creo se podría mejorar si en El Cuy cuando te dan la prueba negativa y te habilitan a continuar con la circulación, te colocaran una oblea o sello que diga que está todo controlado, de esta manera, al llegar los próximos controles se muestra este papel y se ahorraría tiempo en estar solicitando todos los papeles nuevamente. Humilde sugerencia.

El último control es en el ingreso al sector de Dina Huapi, donde chequean los papeles y continúas ruta hasta el lugar de alojamiento.

El destino y el turismo en pandemia

Al llegar a Bariloche, encontramos un destino con muchas ganas de recibir al turismo pero con algunas limitaciones, dadas claramente por la actual situación.

En cuanto a los protocolos implementados tanto en alojamiento como en restaurantes nos parecieron buenos, siempre el uso de barbijo, distanciamiento, higiene, etc. Creemos que nada que no estemos realizando en cada una de nuestras localidades, o al menos lo que se pide que se haga.

En el hotel, todo muy ágil ya que completamos los datos mediante un formulario electrónico súper sencillo, y al llegar, en recepción solo firmamos el ingreso. El desayuno se sirve en la habitación, quien lo trae viene con todos los elementos de bioseguridad, no ingresa al departamento y los productos todos cubiertos… En cuanto a los servicios que brinda el lugar, como ser gimnasio, pileta y spa, todos con turno previo y tiempo de limpieza entre turno y turno.

Para ir a comer es necesario realizar una reserva previa, aunque fuimos a uno al que no realizamos la reserva y al tener lugar pudimos sentarnos igual. Acá un detalle importante que al menos al momento de nuestro viaje, nos pareció MALO: Los locales gastronómicos a las 22 hs cierran, no hay horario especial los fines de semana como suele suceder en algunas localidades del Alto Valle.

Es una macana, porque si el día te toca lindo, estás haciendo actividades al aire libre, dejas el auto estacionado para hacer un trekking por un sendero que te lleva unas horas en ida y vuelta, a eso le sumas que te quedas contemplando el paisaje porque querés disfrutarlo al máximo, no te dan los horarios para regresar al auto, ir al hotel a darte una ducha y llegar hasta el restaurante. Es todo a las corridas, porque la última reserva en los lugares que averiguamos, era para las 20.30hs. De todos modos, no está de más aclarar que nos dijeron que en breve se ampliaría el horario.

Por último, en cuanto a las actividades, algo que buscamos todos los que hacemos turismo, están la mayoría habilitadas, las que no se realizan es por falta de turistas, es decir por no poder reunir el cupo mínimo. Hay que entender que la gran mayoría es al aire libre y disfrutando de senderos, etc, por lo tanto se pueden realizar sin ningún problema.

Algo para sumar en materia información, los precios hay variado desde la temporada de verano (nuestra última visita), aunque no tanto. El gasto promedio en una cena para dos personas (sin delirios místicos gastronómicos) es de $1600, tomando dos pintas de cerveza artesanal. Una parrillada para dos personas ronda los $1500, dependiendo donde te sientes, a eso se le suma la bebida.

Hasta aquí un poco de lo que fue nuestra experiencia en el destino. Seguramente con cosas para mejorar, pero en líneas generales nos pareció que se puede disfrutar de un destino, sin miedos, simplemente cuidándonos y cumpliendo con lo que se solicita.

Dudas y o sugerencias, nos dejan su comentario y con gusto les respondemos.

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