Déjate cautivar por la mágica costa croata


Déjate cautivar por la mágica costa croata

Por Ignacio de Miguel Martín, especial para Revista Latitud

Es cierto que su área no se encuentra entre los 25 países con mayor extensión de Europa, pero Croacia es como un perfume, esconde innumerables atractivos enmarcados en un breve territorio. El Mar Adriático baña esta hermosa mezcolanza de ciudades fortificadas, diminutos y coquetos pueblos, parques naturales de ensueño y un litoral capaz de quitar el sentido a cualquiera.

Llegamos con la esperanza de ser sorprendidos y, con alegría podemos asentir, que aquello que tuvimos la fortuna de ver superó nuestras expectativas. Debido a la gran diversidad de recursos que ‘Hrvatska’ brinda al viajero pudimos disfrutar de unas merecidas y plenas vacaciones de 9 días en junio de 2021.

Un viaje no sólo se reduce a aquello que ves, tocas o saboreas. Es necesario incluir todas las experiencias que uno vive, como por ejemplo la forma en la que un pueblo recibe a los forasteros. En nuestro caso todo aquello que podamos contar es poco, todo fue sobre ruedas de principio a fin. Conversamos plácidamente con mucha gente local, los cuales nos hicieron sentir como en casa gracias a su carácter mediterráneo. Parece mentira que después de vivir una guerra tan cruenta y reciente su actitud sea tan acogedora y afable.

Para abarcar la máxima extensión posible dentro del tiempo disponible decidimos alquilar un coche. Bajo nuestro punto de vista es la forma más efectiva de conocer el maravilloso litoral dálmata. Durante nuestro ‘road trip’ visitamos Dubrovnik, Lokrum, las islas Kolocep y Lopud, Ston, Split, Hvar, las Islas Pakleni, Trogir, Zadar, el Parque Nacional de los Lagos Plitvice y varios asentamientos de la vecina nación de Montenegro, para finalmente concluir el itinerario en el punto de partida.

DUBROVNIK

La aventura comenzó en Dubrovnik, en la conocida como ‘perla del Adriático’. El apodo parece haberlo elegido un sastre, pues la antigua Ragusa es un auténtico tesoro. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979, es un referente entre los destinos veraniegos del sur de Europa. Los bombardeos ocurridos durante la Guerra de los Balcanes en 1991 hicieron necesaria una cuidada reconstrucción, los cuales ayudaron a que esta urbe sea hoy una de las más demandadas por los viajeros.

Stradun es la columna vertebral del casco antiguo, Stari Grad, y el lugar donde se concentran la mayoría de los atractivos turísticos. Las calles forjadas en piedra nos invitan a vagar sin rumbo y revelar los secretos de su convulsa historia, de la cual es parte el imperio bizantino y veneciano. Una de las grandes ventajas es que todo se encuentra muy próximo y en un abrir y cerrar de ojos llegas de monumento a otro.

Dubrovnik

La entrada principal a la zona amurallada es la Puerta de Pile. Nada más acceder, quedaremos impresionados con la grandiosidad de las vistas, la torre de la iglesia al final de la avenida y la Gran Fuente de Onofrio a mano derecha. Es una gigantesca fontana circular con 16 chorros de agua que data del año 1438. A nuestra izquierda se encuentra la Iglesia y Monasterio Franciscano, donde se halla la tercera farmacia más antigua del mundo entre todas aquellas que aún sirven al público, trabajando desde 1317.

En el extremo opuesto de Stradun está la Plaza de Luza, la Torre del Reloj y la Columna de Orlando, símbolo nacional. Allí observaremos la Estatua e Iglesia barroca de San Blas, patrón de la urbe. En este templo veneciano de 1715 brilla con luz propia el Altar Mayor, erigido a base de mármol. A escasos metros se ubica el Palacio de Sponza o Divona, donde destacan los detalles renacentistas y góticos del siglo XVI, el pórtico de 6 columnas y el patio interior. Su nombre proviene de la palabra ‘spongia’, ya que en el pasado fue el lugar donde se almacenaba el agua potable, aunque más tarde pasó a ser una casa de aduanas y un banco.

Muy cerca llegamos al segundo monasterio más relevante de la ciudad, el Dominico, que data de 1268. En cambio, si hubiéramos tomado la dirección contraria nos habríamos topado con el Palacio del Rector, con retoques de estilos góticos, renacentistas y barrocos. Avanzando un poco más observaremos la Catedral de la Asunción de la Virgen María, levantada en sustitución de un templo románico destruido en el tristemente famoso terremoto de 1667. En la misma prevalecen una magnífica cúpula, sus altares y su renombrado tesoro, las reliquias de San Blas.

No debemos olvidar uno de los platos fuertes, el recorrido por las murallas medievales del siglo XIII. Si bien el acceso es algo costoso (200 kunas), es un ejercicio ideal para dejar volar tu imaginación y contemplar las increíbles vistas en todas direcciones. Quizás lo más recomendable es adquirir un Day Pass Ticket de 250 kunas (algo más de 33€) que te permitirá acceder a varias atracciones, museos y edificios de la ciudad en el mismo día.

Dubrovnik

Una vez cubierto el centro neurálgico merece la pena subir al mirador del Monte Srd. Se puede acceder a través del teleférico, en coche o a pie en un recorrido de aproximadamente 1 hora. Las vistas panorámicas son sencillamente sublimes. En lo alto existe un fuerte militar construido por las tropas napoleónicas en el siglo XIX, donde está el Museo de la Guerra de la Independencia.

Los adictos de la archiconocida serie Juego de Tronos tendrán la suerte de poder disfrutar de algunos de los escenarios más emblemáticos de ‘Desembarco del Rey’. Por ejemplo, muy cerca de Pile Gate se halla la fortificación de Lovrijenac, que simboliza la ‘Fortaleza Roja’ en la serie televisiva. Se encuentra alzada 37 metros sobre el nivel del mar y desde la misma se pueden disfrutar unas vistas extraordinarias de la urbe.

Una vez el sol comience a ocultarse no dejes de deambular por las callejuelas y observar el panorama con ojos renovados, pues la ciudad no duerme por la noche. Multitud de restaurantes y bares de copas crean el ambiente ideal para disfrutar de una mágica y emocionante velada.

LOKRUM

Una de las excursiones más comunes y, desde nuestro punto de vista, más recomendables es la visita a la cercana Isla de Lokrum. Para llegar allí lo más habitual es el barco, aunque hay gente que accede directamente en canoa o kayak. El billete de ida y vuelta se puede comprar directamente en el puerto de Dubrovnik. El barco parte cada hora desde las 10am y regresa cada hora desde las 10.15am.

La isla es una pequeña maravilla de la naturaleza. Nosotros decidimos tomar el primer navío y tuvimos la impresión de que fuera nuestra isla privada. Al pisar tierra admiramos un entorno diametralmente distinto. El nombre proviene de la palabra latina ‘lacroma’, que significa fruta amarga y hace honor a la dedicación al cultivo de los monjes benedictinos de la Edad Media.

Sus 2 kilómetros cuadrados son un remanso de paz, un auténtico santuario natural que esconde varias sorpresas. Los senderos de tierra cruzan de lado a lado y te ayudarán a descubrir cada rincón. Desde el puerto casi lo primero que observaremos será el Monasterio Benedictino, lugar donde se encuentra el gran Trono de Hierro de la mítica serie. Además, disfrutaremos de los Jardines de Maximiliano, donde una colonia de pavos reales vive en plena libertad. Parecían encontrarse muy relajados y felices, puesto que nos obsequiaron con varios momentos de danza.

Lokrum

En el extremo sur nos topamos con algunos de los atractivos más bellos de la isla. El ‘Mar Muerto’ es un curioso lago salado que sirve como lugar de refresco a los turistas en verano. Muy cerca encontraremos una formación rocosa llamada ‘Buža na Lokrumu’, que hace las delicias de los amantes de la fotografía.

En dirección norte daremos con los jardines botánicos, uno de los platos fuertes. Exhibe plantas de los 5 continentes y gracias a sus condiciones ambientales han florecido hasta 50 especies distintas. Si continuamos nuestro ascenso hallaremos el Fort Royal, ubicado en el punto más elevado de la isla. Es el lugar ideal para tomar instantáneas panorámicas de Dubrovnik y los islotes de los alrededores.

STON

Como adelantamos, para proseguir nuestras andaduras en tierras adriáticas alquilamos un coche. Es el medio que aporta mayor libertad de movimientos y flexibilidad en cuanto a los horarios. Es importante indicar que existe una pequeña área costera que pertenece a Bosnia y Herzegovina. Son concretamente 9 kilómetros denominados comúnmente ‘Neum Corridor’, que básicamente te obligan a cruzar la frontera dos veces en 15 minutos. Es digno de mención ya que tendrás que mostrar el pasaporte y haberte asegurado con anterioridad de que tu compañía de alquiler te permite hacer este movimiento. En nuestro caso no hubo el más mínimo problema (usamos Sixt).

Ston es un pequeño pueblo, pero dotado de gran encanto. Reúne calles empedradas y una impactante muralla de 7 kilómetros, lo que la convierte en la segunda más larga del mundo. Consta de varias fortalezas y más de 40 torres. Sus minas de sal, motivo de su riqueza y consecuente levantamiento de la muralla como protección, aún pueden ser visitadas a día de hoy.

Stone

SPLIT

Split se encuentra inserta en un punto estratégico aproximadamente a mitad de camino entre Zagreb y Dubrovnik. Su centro antiguo está estrechamente ligado al Imperio Romano y sus calles nos harán sentir en un laberinto de piedra. El emperador Diocleciano mandó construir un palacio para su retiro tras su vida política, el cual es la estrella de la corona y fue protegido por la Unesco en 1979.

Además, encontramos otros edificios de gran valor histórico y cultural como el Templo de Júpiter, el Mausoleo de Diocleciano, donde podemos contemplar un gran altar ornamentado y un campanario de estilo románico-gótico. La subida a la Catedral de San Diomo es una actividad obligada pues desde ella obtendremos las mejores vistas 360°.

Tuvimos la fortuna de poder sentir el ambiente nocturno durante el Food Festival de Split. Comida variada, música con DJ y y la posibilidad de mezclarnos con la gente local fueron la guinda del pastel en esta vibrante ciudad.

Split

HVAR

Split es un referente en cuanto al transporte marítimo y prueba de ello es que su puerto conecta el continente con la mayoría de las islas croatas e incluso con Ancona en Italia. No queríamos continuar la marcha sin visitar Hvar, isla repleta de bellos paisajes mediterráneos. Siguiendo la forma de la nación es una isla estrecha y alargada, así que si solo dispones de unas horas como fue nuestro caso lo más recomendable es centrarse en la parte oeste. En caso de que no tengas prisa, Stari Grad y los campos de lavanda son algunas de las mejores opciones a visitar.

Las callejuelas de su capital, también llamada Hvar, están erigidas en piedra y disponen de multitud de tiendas donde queda patente que la lavanda es la flor local. Lo ideal es dejarse llevar y recorrer sin prisa sus rincones, admirar la Catedral de San Esteban o tomar un café en uno de sus bonitos restaurantes. No dejes de subir a la Fortaleza Española, a la cual puedes llegar a pie sin problemas para gozar de una sorprendente panorámica.

La excursión a las próximas Islas Pakleni se presentó por sorpresa y, cómo siempre hay que dejar lugar a lo inesperado, decidimos ir a conocerlas. Se encuentran muy cerca del puerto, a escasos 10 minutos en lancha, y tuvimos el tiempo necesario para pegarnos un chapuzón en las islas de Jerolim y Marinkovac, en esta última concretamente en Carpe Diem Beach.

Hvar

TROGIR

La senda nos conduce a Trogir, asentamiento declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997. Esta pequeña ciudad de la costa dálmata fue fundada en el siglo III a.C. por colonos griegos y posteriormente estaría dominada por multitud de pueblos europeos.

Probablemente no pudimos dedicarle el tiempo merecido, pero tuvimos la posibilidad de caminar por su precioso casco histórico, que cuenta con murallas y puertas del siglo XV. La Catedral de San Lorenzo se erige como el monumento más llamativo y elevado de la ciudad con 47 metros, plasmando varios estilos arquitectónicos ya que su construcción se alargó por casi 400 años.

A lo largo de sus estrechas callejuelas empedradas, perfectas para cobijarse del calor del verano, encontraremos otros puntos destacados como el Palacio Cipiko, la Torre del Reloj, la Logia, el Castillo de Camarlengo y la Riva o paseo marítimo.

Trogir

ZADAR

La tarde se nos ha echado encima y la luz se atenúa por minutos, así que nos apresuramos para contemplar el atardecer, ya que dicen que el de Zadar es uno de los más bonitos del mundo.

Pese a que esta ciudad fue duramente castigada por los bombardeos de la Guerra de los Balcanes en los años 90, su reconstrucción fue tan impresionante que apenas se notan sus tristes huellas.

Siguiendo la costumbre, las murallas esconden la gran parte de sus tesoros: la Plaza de Narodni trg, la Catedral de Santa Anastasia, la Iglesia de San Donato (con planta redondeada) y el increíble Foro Romano, que puede considerarse un museo histórico al aire libre.

Para disfrutar de la célebre puesta de sol lo mejor es dirigirse a ‘The Greeting to the Sun’. Se trata de una obra que dispone de 300 placas solares colocadas en forma circular, que absorben la luz solar durante el día y proyectan la energía al exterior en forma de destellos de colores en el ocaso.

Si este asombroso espectáculo lo combinamos con el conocido como ‘Sea Organ’, unas escalinatas con unos orificios que producen unos extraños e hipnotizantes sonidos con el golpeo de las olas, el entretenimiento está servido.

zadar

LAGOS PLITVICE

El refrán popular reza que ‘A quién madruga Dios le ayuda’, y entusiasmados por el día que nos aguarda nos levantamos, desayunamos fuerte y partimos hacia los majestuosos Lagos Plitvice (Plitvička Jezera).

Desde Zadar una preciosa ruta montañosa de aproximadamente 1 hora y media nos separa de esta maravilla de la naturaleza. La carretera es ya una gozada en sí misma; de hecho, nos vimos obligamos a detenernos en varias ocasiones para admirar las bellas panorámicas.

Esta reserva de 33000 hectáreas aúna lagos, riachuelos y caídas de agua y es Patrimonio de la Humanidad desde 1979. El paisaje cárstico está cubierto en todo momento por árboles, musgo y algas, que refrescan el ambiente incluso en el periodo estival.

Entre los múltiples itinerarios sugeridos a los visitantes deberás elegir una opción según el tiempo que tengas. Nosotros preferimos la ruta H, ya que es una de las más completas. Su duración estimada es de entre 4 y 6 horas y fue una decisión excelente, pues no te pierdes ninguno de los principales atractivos del parque y además el recorrido siempre es cuesta abajo.

Dicha ruta comienza en los 12 lagos superiores, que presentan agua cristalina, exuberante vegetación y varias cascadas de distintas alturas. La senda es sencilla, cómoda, pues caminas sobre tableros de madera, y extraordinariamente bonita. El Lago Kozjak conecta los lagos superiores con los inferiores y se cruza en barco eléctrico. Los lagos inferiores exhiben un relieve más escarpado y rocoso, aunque el recorrido es igualmente sencillo y apto para todos los niveles. Aquí las aguas son de colores azul, verde o turquesa intenso. La mayor sorpresa la encontrarás casi al final, pues escondida en la montaña se encuentra la cascada más alta de todo Croacia, Veliki Slap.

MONTENEGRO: PERAST, KOTOR Y TIVAT

Como colofón a nueva maravillosa ruta por la Costa Dálmata decidimos cruzar la frontera en dirección sur y conocer brevemente Montenegro. Contratamos una excursión que, a nuestro parecer, nos ofrecía unas condiciones estupendas: 50€ por persona incluyendo recogida por la mañana en el centro de Dubrovnik, transporte durante todo el día hasta la vuelta y guía prácticamente privado en inglés (éramos un grupo de 6 personas).

Además, pudimos hacernos la prueba de antígenos en el país montenegrino por sólo 15€. Puesto que nuestro viaje finalizaba el día siguiente pudimos usar esa misma prueba para regresar a Croacia y volar a España así que, en la práctica, ahorramos dinero.

El interesante itinerario y sobre todo la simpatía y el tremendo conocimiento de nuestro guía Ivo marcaron la diferencia. La travesía discurre por la hermosa Bahía de Kotor, desde donde pudimos admirar la línea litoral, los pueblos y los montes de los alrededores.

Nuestra primera parada fue Perast, un pequeño pueblo marinero en el que destaca su arquitectura barroca, una excelente conservación y las vistas de la Sveti Dorde o la isla de San Jorge. El paseo por su vía principal paralela a la costa es breve pero muy agradable.

La segunda parada se trata de Kotor, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad. Su impresionante muralla nos indica el papel estratégico que su ubicación guardaba. La Catedral de San Trifón se exhibe como su edificio más emblemático. Dimos con un mercadillo de frutas, verduras y otros alimentos, como quesos y embutidos, por lo que pudimos probar diferentes productos locales y realizar algunas compras.

La última parada, y a nuestro parecer la menos interesante, fue Tivat. Es una localidad de muy nueva construcción, extremadamente lujosa, repleta de yates y tiendas de alto nivel adquisitivo. No deja de ser curioso darse una vuelta y admirar los espectaculares barcos.

Montenegro

KOLOCEP Y LOPUD

Al disponer de tiempo adicional en nuestro regreso a Dubrovnik decidimos embarcarnos en una de excursión que no teníamos prevista. Alquilamos una lancha para conocer el archipiélago Elafiti, el cual está compuesto por 14 islas, aunque sólo 3 de ellas están habitadas: Sipan, Kolocep y Lopud. Nosotros visitamos las dos últimas y más cercanas al continente.

La característica común de todas ellas es la tranquilidad, abundante vegetación, mayormente pinos y cipreses, el clima suave y las playas paradisiacas. Los coches no están permitidos en ninguna de las islas que visitamos, así que la serenidad es total.

La isla de Kolocep es la más cercana a Dubrovnik, a tan solo 30 minutos. En su extremo meridional y cara oeste pudimos observar ‘Blue Cave’ desde nuestra lancha, una cavidad excavada de forma natural en el acantilado que desprende una increíble luz azul eléctrica debido al reflejo de la luz solar.

La isla de Lopud se sitúa a unos 50 minutos de la antigua Ragusa. Sus principales atractivos son el monasterio franciscano de 1483 y la fortaleza de Sutvrac, aunque el plato estrella es la Playa de Sunj, de arena fina y escasa profundidad.

No es casual que Croacia esté de moda y se haya convertido en un destino popular a nivel mundial. Su excelso patrimonio cultural e histórico, sus ciudades amuralladas, su naturaleza envidiable, su infinito litoral y un ambiente espectacular enamoran al viajero. Y tú, ¿quieres enamorarte este verano?

“En realidad no me preocupa que quieran robar mis ideas, me preocupa que ellos no las tengan”

-Nikola Tesla, visionario e inventor croata-

 





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