Estación Kuna Yala (Panamá) – LATITUD


 Por Gonzalo Niggli, especial para Revista Latitud

La libertad no hace

felices a los hombres,

los hace sencillamente,

hombres.

Manuel Azaña

 

La lluvia acribilla la tierra en estos tiempos. La ciudad de Panamá se pinta de gris, de día y de noche. Pero nosotros debemos seguir viaje por las entrañas de América y nos subimos a la caja de la camioneta, que corcovea a través de los caminos de la selva, donde viajamos con destino designado, pero con un futuro incierto.

Ondula la selva sobre las montañas rocosas del archipiélago y la camioneta avanza, atravesando un río sin puente y fuimos dejando atrás, algunas aldeas de caña y paja alzadas sobre zancos. Con la mano en la panza por la descompostura que el batido camino provoca, alcanzo a ver paisajes fulgurantes. Este mundo, el que elegimos ver en nuestro paso, parece hecho por un dios que se dedica, los domingos, a la pintura ingenua.

Nuestro objetivo, fue y era, cruzar la frontera Panamá-Colombia por una vía alternativa a un avión que nos depositara en 1.30 hs en Cartagena porque sabemos que la vida, sí se lleva con los pies sobre la tierra, te deja nuevos aprendizajes. 

Kuna Yala

Pero la realidad nos enseña su crueldad y los sueños son las vías de escape. En este mundo absurdo, resulta que, la racionalidad es locura, el disfraz es la verdad y la insania es cordura. Días, muchos días, una semana o quizás una semana y más días, tardamos en navegar por la bahía de San Blas y por mar abierto desde Carti (Panamá) a Turbo (Colombia).

Desde las comunidades indígenas, se puede ver cómo el mundo va sin tener ojos: mirando con los oídos. Veo como ese juez maldice a ese pobre ladrón. Un leve susurro, cambian los papeles y ¿Quién es el juez y quién el ladrón? ¿Alguien ha visto un perro guardián ladrar a un mendigo? Ahí está la imagen perfecta de la autoridad: al perro le obedecen su cargo. ¡Qué mezcla de razón e incoherencia! ¡Por favor, Pechu! Juicio en la locura.

William Shakespeare me dio un consejo y no lo tuve en cuenta. En un día de luna, junto al mar, me confesó “guarda más de lo que enseñas, di menos de lo que sepas, presta menos lo que tengas, si más dicen menos creas, sé más cauto en tus apuestas; vino y putas deja ya y no pases de tu puerta, y verás que tienes más de veinte en cada veintena”.

Estos hombres mestizos, vestidos de Kunas, que tienen poder en las aguas y manejan a su criterio la ruta de los que la quieren navegar, son irrisorios e inhumanos. Mienten y solo se convierten en hombres mediocres en el discurso del método. Método de engrupir, medio de extorsionar, en fin, método de poder.

Kuna Yala

Después de 3 días, llegó una lancha colombiana y arreglamos el viaje para el viernes 5 de septiembre y por ello, dejamos zarpar un barco con el mismo rumbo, porque aprendimos en los viajes, que la palabra tiene más poder que el dinero.

En el día indicado, a la hora señalada, el colombiano nos dejó en el muelle de San Blas porque no portábamos salvavidas. Junto al cordobés y a dos médicos uruguayos recién recibidos en Cuba, Martín y Micaela, nos quedamos asombrados de tanta ingratitud.

Queríamos llorar de nuestra desgracia, pero nos propusimos paciencia, entendiendo que nacimos llorando pues, la primera vez que olemos el aire, gemimos y lloramos. Al nacer, lloramos por haber venido a este gran teatro de locos. Hoy, somos juguetes de la suerte.

A la hora, una panga del Centro de Salud llegó a Carti y zarpamos con ellos hasta Ailigandi con previa escala en Narganá, donde pasamos la noche en el Hospital. Saquí, allí estuvimos dos días hasta que llegó un barco que nos acercó hasta Caledonia por $10 dólares por persona.

Kuna Yala

Parecía que la moneda había caído del lado de la suerte. En Caledonia, pequeña isla que no posee hospitales ni militares, las lanchas rápidas con “mercadería”, salen y entran hacia Colombia.

En tanto, un profesor nos ofreció llevarnos en su panga con un motor de 15 caballos hasta Obaldía por $100 los cuatro y al final, partimos al medio día por $80. Con el envión a favor, le ofrecimos $35 más para que nos acerque a Capurganá (Colombia).

Debemos admitir, que fue un viaje al ras del agua, casi besando con los pies el inmenso caribe que nos agasajaba con sus delfines rosados y los corales luminosos, que encendían nuestra imaginación y nuestro navegar.

 El buen hombre, profesor y pescador, nos depositó a las 16.30 en tierra firme colombiana. Allí, pasamos la noche en la iglesia a esperar la lancha que nos llevaría a Turbo, para sí, continuar nuestro viaje por la carretera.

Fue duro el regreso, mucho más espeso que el viaje de ida pero valió la pena, o sea, era más fácil tomarse el avión en Panamá hasta Obaldía y luego 2 lanchas hasta Turbo pero nosotros en este viaje, buscamos las alternativas económicas y las que están fuera del sistema establecido. A veces, resulta fácil y otras, más arduo el camino a transitar, pero de eso se trata, de ir en busca de lo desconocido y haber compartido 9 noches en la Comarca Kuna Yala no es cosa de todos los días.

Kuna Yala

La Comarca Kuna Yala posee un área de 3,206 Km2. Consiste en una franja estrecha de tierra de 373 km de largo en la costa este del Caribe panameño, bordeando la provincia de Darién y Colombia. Un archipiélago de 365 islas rodea la costa, de las cuales 36 están habitadas y cuenta con una población de 36 mil habitantes.

La Economía de la Comarca de Kuna Yala se dedica principalmente a la agricultura, pesca, producción de artesanías, y al turismo. El tipo de agricultura que se practica en la Comarca de Kuna Yala es con fines de subsistencia. Los productos tradicionales son el guineo (ahora el guineo chino), maíz y caña de azúcar.

También se producen cocos como fuentes de ingresos. La pesca es de tipo artesanal, utilizando generalmente hilo (sedal) o con redes. La mayor parte de la pesca es para la venta. El marisco se destina especialmente a la venta, para lo cual llegan diariamente avionetas a las islas. Especialmente se vende langosta, cangrejo (centollo) y últimamente el calamar y pulpo.

La confección de molas es la principal actividad de la mujer kuna y constituye para muchas familias la única fuente de ingreso o al menos la principal. En la Comarca de Kuna Yala existen instalaciones turísticas. La mayoría son pequeños hoteles para ecoturismo. La mayor parte de ellas están en el sector de Cartí, pero también se encuentran varias en el Corregimiento de Ailigandi.

Kuna Yala

Nosotros compartimos 5 días los hábitos Kunas en la casa de Evelio, conocido como el “cacique” por sus participaciones políticas en diferentes actos. Y argumentó “abrase a Fidel el día del atentado fallido en Panamá” y sus ojos brillan de entusiasmo y continuó “con Evo Morales hemos compartido muchos congresos de los pueblos indígenas de América”. Evelio, no es un Kuna tradicional, él se levanta a las 6 de la mañana y en su blanco trono de plástico pasa sus horas leyendo y tomando cervezas. “Me operé el ojo derecho de cataratas y los médicos me recomendaron reposo” excusó su pasividad.

Allí viven ocho personas y entre ellos, el técnico del equipo de la isla y conversando, me dijo que entrenara al equipo unos días y acepté, ya que era una manera de matar el tiempo de manera pasional.

Cuatro fueron los entrenamientos, en los cuales los “pelados” se brindaron al máximo con mis exigencias. Muchos trabajos de fuerza y velocidad y ejercicios con el balón, fue lo que les inculqué en mi breve paso. Se reían cuando les pedía “huevo” en los trabajos forzosos y me contestaban con el clásico “bueno boludo”.

Kuna Yala

Fue una linda experiencia, llena de sorpresas y aventuras. Algo irracional por momentos e inhumano en otros pero nos hicimos carne de lo padecido. El cordobés se lustra el pecho vociferando “esto no es para cualquiera” y hoy, mientras escribo estas líneas en Cartagena, anda con dolencias de todo tipo.

Aquí, cerramos esta estación, buenos días, amigos y enemigos. ¡Salud!

Hasta la próxima estación… Esperanza.

Gonzalo





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