Mi viaje a la Antártida, por Barbara Ortiz


Mi viaje a la Antártida

Por  Bárbara Ortiz especial para Revista Latitud

Mi viaje a la Antártida

Un continente único, lleno de magia, naturaleza pura y misterios. Ni bien te adentras en el mar y pisas esta tierra austral, te das cuenta que eres un afortunado por sentir el viento polar en tu rostro y llenar tus ojos de infinidad salvaje. 

Este continente solo tiene fines de investigación científica, por lo que se firmó el Tratado Antártico, en él indica estrictas normas de cuidado del medioambiente para preservarlo y prohíbe muchas actividades. Argentina tiene 6 bases permanentes, es decir están abiertas todo el año, y 7 bases temporales que solo funcionan en el verano. 

El clima polar antártico es frio y ventoso, con una temperatura media de -10°C. El verano, “cálido” en sentido antártico, oscila entre 2°C y -5°C. Puede regalar días con temperaturas de 10°C, pero con frecuencia algún frente las baja hasta los -20°C. El invierno es impetuoso, con temperaturas medias de -20°C a -35°C. Un frio tan intenso, que en pocos minutos verás como tus pestañas y pelo, se cubren de cristales de hielo, al congelarse el sudor de nuestra piel. Los fuertes vientos pueden reducir la sensación térmica hasta los -55°C.

Este clima inhóspito, con frecuentes tormentas donde las ráfagas alcanzan los 120 km/h se extiende entre marzo y agosto. Esto hace que el aprovisionamiento y la mayoría de las actividades humanas se realicen en el verano antártico. Bajo estas condiciones tan extremas, un avión como el Hércules C-130 no puede operar. Incluso en la proximidad de esa época, con temperaturas de -20°C no puede parar sus motores al estar en pista de la Base Marambio, o de lo contrario el combustible se congelaría. Estará unos pocos minutos, antes de emprender el vuelo de 1589 kilometros de regreso a nuestro país.

El rompehielos ARA Almirante Irízar se incursiona en aguas llenas de bloques de hielo hasta el mes de abril, luego comienza el proceso de congelamiento del mar y el pack de hielo crece un espesor de varios metros. 

En la Antártida no hay animales mamíferos terrestres, podrás ver varias variedades de pingüinos, lobos marinos, variedades de focas y ballenas que llegan en el verano para alimentarse de krill y plancton, para posteriormente reproducirse en el invierno. 

Hay cinco especies de focas: Ross, Cangrejera, Weddell, Leopardo Marino, y Elefante Marino. Es la foca Leopardo el principal depredador del pingüino en el agua y un curioso animal temido por los buzos en las aguas antárticas. 

Los pingüinos no pueden volar y son excelentes nadadores, se alimentan principalmente de crustáceos marinos. Las principales especies en la Antártida son: Adelaida o Adelia, Barbijo, Macaroni, Papúa y Emperador. Este último, es el único que tiene crías en el invierno y sus colonias de anidamiento están entre 50 y 120 kilómetros tierra adentro desde el borde del banco de hielo. Las demás especies anidan en verano, cerca de la costa, donde las verás con facilidad. 

Otras aves que habitan en este continente, además de los pingüinos, son los Cormoranes, las Gaviotas, los Petreles, los Albatros y los Skúas. Esta última ave ataca en tierra a los nidos de los pingüinos en el verano antártico. 

La vegetación en la Antártida es limitada y sobrevive en las pocas áreas sin hielo, no hay árboles y como flora hay sobre todo líquenes, musgos y algas. 

Además de la flora y fauna antártica, podrás jugar con el efecto Mpemba. Es un fenómeno donde el agua caliente cerca de su punto de ebullición se congela y se transforma en nieve, para esto las temperaturas deben ser muy bajas. En mi caso lo probé en el mes de Julio y con -21°C reales.

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Efecto Mpemba

La vía láctea se ve de una manera única sin duda, no hay rastros de contaminación lumínica. Esta foto la saque en la Base Marambio en Junio con -25°C, un día perfecto sin nubes ni luna. Esa noche oscura, estábamos las estrellas, mi cámara y yo. Después de todo no hay nadie a kilómetros de distancia, es la nada misma, solo se escuchan los bloques de hielos crujiendo en el mar, los latidos de tu corazón y un silencio que te envuelve de soledad y paz.  

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Foto nocturna de la base Marambio

En el verano, según la latitud, el sol se puede ocultarse a las 23 hs y salir a las 01 hs, por lo que no verás la noche, sino un interminable crepúsculo. En cambio, en el invierno, el día dura solo unas horas y la noche es eterna. También podrás ver halos solares y halos lunares, entre otros fenómenos. Ten la cámara preparada siempre. 

Vivir y trabajar un año en la Antártida

La única manera de conocer el invierno Antártico es en una de las bases permanentes que tiene Argentina y por trabajo. Las instituciones y organismos que trabajan allí son la DNA (Dirección Nacional del Antártico), IAA (Instituto Antártico Argentino), SMN (Servicio Meteorológico Nacional) y las Fuerzas Armadas (Fuerza Aérea, Armada Argentina y Ejercito).

A mi me destinaron a la Base Marambio un año interrumpido, como encargada del Pabellón Científico correspondiente al IAA y la DNA. 

¿Cuál es mi profesión? Soy Ingeniera Electrónica. ¿Qué hice? Mi función era de mantenimiento y envío de datos de medición. Hay proyectos de investigación y convenios con otros países que tienen equipos de mediciones en las bases argentinas. Allí se toman datos de Ozono, Gases nocivos para la Capa de Ozono, Radiación UV, Geodesia, Sismología, Glaciología, Rayos Cósmicos y me tocó sacar fotos a la colonia de Pingüinos Emperadores desde el avión Twin Otter para evaluar el éxito de reproducción y el censo del numero de la Colonia Cerro Nevado y la Colonia Península Jason.

En Ushuaia y la mayoría de las bases antárticas no se ven las auroras australes en el invierno, es un mito. Solo se puede ver en la Base Belgrano y la Base San Martin. 

En la Base Marambio vi otro fenómeno de la alta atmósfera: Las Nubes Estratosféricas Polares, también conocidas como nubes nacaradas o madreperla. 

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nubes estratosféricas polares

Estas nubes se forman a unos 20 km de altura, con temperaturas de -78°C, por lo que solo pueden avistarse en los cielos invernales de los Polos Norte y Sur. Por su altura, son visibles durante muchas horas en el atardecer y el amanecer. Sus cristales de hielo y las trazas de gases que atrapan dispersan la luz solar en formas únicas, dándoles un aspecto brillante y espectacular. Sus cristales actúan como catalizadores capaces de generar átomos de Cl libre que destruyen el ozono estratosférico. Su formación es muy común en la Antártida, donde se forma el conocido “agujero de la capa de ozono”, que es la disminución del ozono. Así que cuando veíamos estas increíbles nubes, sabíamos que había que ponerse mucho protector solar, pues la capa de ozono sería más débil. Una belleza letal, que pinta el cielo de colores iridiscentes y trae consigo un aviso. 

Una de las excursiones más interesantes que hice, fue en pleno invierno, al esperar que el mar se congelará totalmente, para poder caminar sobre él y visitar las pequeñas islas alrededores de la Base Marambio. 

Naturalmente, también visité la colonia de pingüinos Adelia, con compañía de los biólogos que nos enseñaban sobre el entorno y especies que veíamos en el camino. Me sorprendí de ver bloques de hielo en la playa antártica, que me superaban en tamaño. Ningún camino es corto, se estudia el cambiante clima previamente a cada salida y se lleva radios en el grupo como seguridad. 

En cuanto a la convivencia, la basura se divide por grupos para luego tratarla correspondientemente o despacharla al continente de América del Sur. Se cuida mucho el agua potable, ya que hay varios procesos previos para tenerla. En el caso de Marambio hay una laguna artificial, formada por nieve derretida en el verano, y de allí solo se potabiliza el agua, pero en el invierno hay que derretir nieve, por lo que se usa energía eléctrica para el procedimiento de conseguir agua. 

La energía eléctrica significa gasto en “gasoil antártico”, un combustible especial para soportar las bajas temperaturas del invierno, ya que principalmente se obtiene de motores de grupos electrógenos. En la Base Marambio hay también paneles solares y se está investigando la incorporación de molinos eólicos. 

¿Se puede conocer la Antártida como turista?

Solo se hace Turismo entre los meses de octubre y marzo, varios barcos salen de Ushuaia para hacer excursiones a las diferentes bases que se encuentran en la península antártica y sectores estratégicos. Según el recorrido elegido, es el tiempo de duración de cada excursión. El costo se cotiza en dólares. 

En primavera/verano hay nieve aún, la flora y fauna resplandece de vida. Es época de nacimiento de los pingüinos y otras especies. Las algas y líquenes resurgen luego del crudo invierno.

Como turista, bajarás en una embarcación menor, te dirigirás a una base antártica y allí podrás hablar con las personas que trabajan, conocer sus tareas y actividades para vivir, en ese pedazo de tierra aislado de la civilización por meses, tal vez compartas una comida con ellos. El jefe de base autoriza o no la visita de los turistas, así que paciencia. 

Por lo general, hay mercadería que podrás comprar para llevarte como recuerdo que pasaste por ese lugar. Es muy común en las bases argentinas, el intercambio de recuerdos, tenlo en cuenta, es una costumbre cultural principalmente del personal militar. 

Luego podrás hacer una excursión, donde te adentraras a territorio antártico y sentirás el frenesí de estar en el continente helado, el desierto más grande el mundo.

Algunos se aventuran con sus embarcaciones privadas, para recorrer la península antártica. Existen casas de emergencia para proveerlos y darles refugio ante inconvenientes en el viaje, y por supuesto todas las bases antárticas los asisten si necesitan ayuda. 

 Según el sector de la península antártica son las condiciones climáticas, pero por lo general hay mucho viento, así que la recomendación no es abrigarse mucho, sino tener ropa rompeviento e impermeable, por si nieva. Guantes, cuellito y lentes de sol son obligatorios, el reflejo del sol en la nieve hace que dañe la vista. En cuanto a los pies, usar botas es ley, el terreno es nieve o por lo general tierra mojada, ya luego de nevar las temperaturas positivas o cerca de 0°C en el verano, hacen que la nieve se derrita. 

Mi viaje a la Antártida
Vista del Mar de Weddell e Isla Marambio o Seymour en Enero

Estarás a metros de los pingüinos y lobos marinos, pero esta prohibido tocarlos y alimentarlos, están protegidos por las leyes de preservación de la flora y fauna del Tratado Antártico, firmado por muchos países. Son animales en estado salvaje y su casa es un continente que funciona como la Reserva Natural mas grande del planeta. Porque en realidad, los extraños somos nosotros y estamos de visita en su hogar.

La Antártida es el sueño de los viajeros: lo extraordinario y natural, lleno de reglas para preservarlo. Una travesía que te permitirá conocer un lado desconocido de la tierra, reencontrarte con lo esencial e invisible. La Antártida y su inmensidad excéntrica, es de todos y a la vez de nadie, un suelo simplemente ancestral.  

 

 Bárbara Ortiz

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