Península de Nicoya, la Selva Tropical Costarricense


Península de Nicoya, la Selva Tropical Costarricense

Por Federico Vedoya, especial para Revista Latitud

Nicoya es la península más grande de Costa Rica y se encuentra localizada al Noroeste del país. Es uno de los destinos turísticos emergentes principales del Pacífico costarricense, con la afamada Santa Teresa a la cabeza. Esta región de Costa Rica se encuentra a tan solo 180 kilómetros de la capital del país; si bien se puede llegar a destino completamente por ruta, la mayoría de los viajeros prefiere hacerlo en ferry. Este es un viaje que dura aproximadamente 1 hora y que ofrece hermosas vistas del Golfo de Nicoya y las islas que emergen de sus entrañas.

Nosotros cogimos un bus cuyo valor era de aproximadamente de USD 12. Salía de la Estación Terminal de San José 7/10 con destino final a Cóbano, el pueblo cabecera del municipio. Allí se encuentran las diversas playas que se forman a lo largo de la costa sur y oeste de la península. Desde ahí salen también distintos buses, combis y taxis hacia las playas más concurridas, Santa Teresa, Mal País, Montezuma, etc.

La Península de Nicoya es un territorio geográficamente muy diverso, y así también lo es su costa. Desde que uno arriba a Paqueras, el puerto peninsular, puede observar como la selva se adueña de todo a su paso. Partiendo en bus hacia  el sur de Cóbano uno desciende por una ruta zigzagueante hacia Montezuma. Este pequeño pueblo es colorido, bohemio y artístico, con una comunidad muy activa y organizada en pos de su propio cuidado y el de sus playas. Se destaca por ser increíblemente bello, con playas protegidas por la Reserva Natural Absoluta Nicolas Wesbberg.

Península de Nicoya

Tiene playas a las que solo se puede acceder a pie; para esto se debe bordear el pueblo por 15 minutos, para luego atravesar unas pequeñas playas y la selvas, casi inalterada. Así se llega a playa piedras coloradas. A 30 minutos en la misma dirección se encuentra también Playa Grande de Montezuma, una costa interminable y salvaje, con infinidad de palmeras y vida marina besando el pacifico.

Pero no todo en Montezuma es playa, surf y palmeras, también son muy conocidas sus cascadas. Se las puede conocer caminando por el lecho de un río exageradamente hermoso, que por la dificultad de su territorio resulta prudente visitar solo el primer salto. Es muy probable que durante la caminata sobre estos senderos se pueda avistar decenas de aves, monos, y al ilustre tucán boca tapada, un ave de excelsa belleza con colores verdosos, azulados, anaranjados y un pico morado.

Montezuma se convirtió en un destino recurrido por su cercanía con la Reserva Natural Cabo Blanco, la primer área protegida de Costa Rica. Esta se encuentra a 8 kilómetros hacia el oeste del pueblo. Bordeando el mar la carretera de ripio atraviesa Playa Manchas, Playa Cedros, el Río Lajas y la comunidad pesquera de Cabuya. Si uno tiene la oportunidad de llegar a Nicoya no debe perderse esta increíble Reserva, en la que podrá escuchar con seguridad a los intimidantes monos aulladores escenificando el paisaje con su sonido. Podrá encontrar también a los simpáticos monos cara blanca, que deambulan en numerosas familias saltando arboles con acrobacias sorprendentes. 

Península de Nicoya

Por otro lado, se pueden encontrar otros mamíferos como las tortugas marinas, los pizotes (coatíes), algunos lagartos, tigrillos, leones breñeros, armadillos y venados. Si la pachamama te concede el momento podrá encontrar también a las Lapas (Guacamaya bandera) de color rojizo que pueden llegar a medir hasta 90 centímetros. Nosotros tuvimos la suerte de verlas en dos oportunidades. 

En un trekking que dura aproximadamente 2 horas entre montañas y selva se puede llegar a las playas de a dentro del Parque, al extremo sur de la Península. 

Una mención especial merece un lugar llamado Indígena Café, a 300 metros de la entrada al Parque Natural Cabo Blanco. Es un humilde parador construido sustentablemente en medio de este tupido bosque, que ofrece chocolate artesanal. El proyecto original de su dueño Gianni, un italiano radicado hace 20 años allí, era el de colaborar con los indígenas de la zona.

Tiene como finalidad promover el cultivo orgánico de cacao que los indígenas realizan en sus tierras que, por medio de precios justos, generan ingresos genuinos para la comunidades. Antes de esto solían negociar sus productos con los grandes comisionistas del cacao, quienes aprovechaban la situación de vulnerabilidad de las comunidades y desmoronaban los precios finales en perjuicio del colectivo, perjudicando su desarrollo e integración.

Península de Nicoya

Hacia la Costa Oeste de la Península descendiendo desde Cóbano, nos encontramos con playas extensas de arena blanquecina con exuberante vegetación. Malpaís es  la primera de las playas que encontramos en la cara oeste de la península en el sentido sur-norte. Es una playa menos desarrollada que sus vecinas Playa Carmen y Santa Teresa, con buen surf y mucha tranquilidad. Es también la playa pesquera de la zona, donde salen los botes de locales a cumplir su legendario oficio. Aquí destaca la Playa Mar Azul, de aguas cristalinas y arena grisácea donde se puede hacer snorkel o relajarse en alguna de sus piscinas naturales que se forman cuando la marea baja.

Santa Teresa es sin lugar a duda la playa más famosa de la Península, conocida mundialmente por ser un destino de excelente surf y, en los últimos años, la práctica del Yoga. En su avenida principal hay una variada oferta de restaurantes, cafés, lugares de entretenimientos y hoteles, lo que la convierten en la playa más preparada de Nicoya para la recepción del turismo.

A pesar de su crecimiento sus playas continúan casi inalteradas. Debido a las políticas ambientales de Costa Rica no se ha modificado significativamente su vegetación. Santa Teresa es surf, es yoga, es comida internacional, son kilómetros de playas extensas que fingen desolación, a pesar de la concurrencia del pueblo. Pero nada de ello se destaca tanto como sus increíbles atardeceres, que sin lugar a dudas tienen la fama ganada con justicia. La paleta de colores diaria que utiliza el sol en cada puesta es digna de admiración; puedo garantizar que más de un testigo se retira emocionado luego de semejante espectáculo. 

Hacia el Norte nos encontramos con Playa Hermosa, sería redundante hablar sobre su hermosura pero sin lugar a dudas honra su nombre. Es la playa más impactante de esta franja de la península. Su costa tupida de palmeras, su rusticidad, la vibra de sus visitantes que pasean con gozo y el mar que gentilmente permite a uno bañarse sin ser incomodado por el oleaje, hacen que la visita sea sumamente placentera. 

monos en costa rica

En Costa Rica no es sencillo movilizarse con el transporte público fuera de las ciudades, por ello es recomendable alquilar una moto, cuatrimoto, y/o bicicleta para poder llegar hacia esta playa. 

Por último, pero no menos importante, quiero destacar a Manzanillo, otra playa casi inhabitada que ofrece tranquilidad, naturaleza y grandes atardeceres. Al no estar desarrollada uno debe prever todo tipo de improperio, pero aún así encontraremos un parador para comer y un supermercado que le facilita un poco la  visita.

Hay algo especial que sucede en Nicoya, que no es común de hallar en el siglo XXI y será cada vez más extraño. Algo que tiene que ver con la convivencia cercana entre animales salvajes y seres humanos. Debido al bosque tropical aún conservado, las políticas ambientales del país y a la conciencia y el respeto de cada uno de sus habitantes, uno puede encontrarse a un coatí o un lagarto al abrir la puerta de su habitación. Es cotidiano ver a monos saltando de rama en rama como si no hubiera peligro que asechara o a decenas de pájaros coloridos asomarse por la ventana, con una frecuencia que asombra y es digna de destacar.

atardecer

Nicoya es riquísima en todo sentido, su flora y fauna no terminan de sorprender al visitante. Sus playas idílicas, el surf, las montañas, su selva y los locales, que siempre están predispuestos a ayudar a los visitantes, hacen de este rincón de Costa Rica un lugar único. Es uno de los motivos por lo que este destino ha mostrado un gran desarrollo en el país. Desarrollo que también fue acompañado de nuevas tendencias, además del cobijo de muchos extranjeros que cambiaron sus estándares occidentales de vida por otra más simple, pero con más calidad, naturaleza y salud.

Si estás pensando en visitar Costa Rica, no dudamos en recomendarte este destino. Ya sea por su naturaleza extrema y abundante, su cultura de playa, sus sabores, su clima tropical, su extrema belleza o su simpático ritmo de vida este lugar te atrapará con seguridad. Es un paraíso para todo viajero amante de la vida en un entorno natural. 





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