Ver Nápoles, después morir…  por Ania Hess


Ver Nápoles, después morir… 

Si ha estado alguna vez en Milán, seguro que le ha sorprendido el aspecto progresista de la ciudad. Es común en sus calles ver vehículos eléctricos, el césped verdes e impecable, gente bien vestida, en resumen, un orden general llamativo. 

Sí, el norte de Italia vive de la moda y los coches, mientras que, por el contrario, el sur hace su fortuna con el desorden. La impresionante Nápoles, con su maravillosa arquitectura y sus numerosos monumentos, tiene por desgracia una contra cara muy inquietante: la omnipresente basura que inunda esta hermosa ciudad.

Una ciudad pintoresca

Nápoles es una pintoresca ciudad situada en el Golfo que lleva el mismo nombre, en el sur de Italia. Con casi 1 millón de habitantes es también la tercera ciudad más poblada de Italia, sólo superada por Roma y Milán. 

Rodeada por una guirnalda de ciudades más pequeñas y más grandes, Nápoles forma una metrópolis con una población estimada de unos 3 millones de habitantes. 

Las opiniones de los turistas al respecto están muy divididas. Algunos se sienten abrumados por el caos de la ciudad, otros se deleitan con la inusual disposición de los edificios, las calles estrechas y la interesante arquitectura. 

La ciudad es famosa por sus numerosos monumentos, pero sobre todo por el casco antiguo, catalogado por la UNESCO por su ambiente único, la proximidad de Pompeya y el Vesubio y la omnipresente afición al fútbol. Los napolitanos son fieles a su club, en el que muchos años jugó el famoso Diego Maradona.

Nápoles

 

Las atracciones de Nápoles son tan variadas que todo el mundo encontrará algo que probar en esta increíble ciudad. 

La Nápoles moderna es una ciudad loca, donde hermosos monumentos se esconden en calles descuidadas. El dialecto napolitano es tan diferente del italiano oficial que a veces hay que contratar a un intérprete, sobre todo para la actividad legal. Otra particularidad de ellos es que en ningún otro lugar de Italia se conduce de manera tan imprevisible como aquí. No se puede tener sentimientos grises con Nápoles, o la amas o la odias. Yo personalmente hace años que vuelvo y disfruto descubrir siempre algo nuevo.

La historia de Nápoles se remonta al siglo VIII antes de Cristo. Fue entonces cuando los griegos fundaron Parthenope (que es como se llamaba Nápoles en un principio). El nombre de Neapolis, o Ciudad Nueva, comenzó a utilizarse dos siglos después. La ciudad se hizo especialmente fuerte durante la época del Reino de las Dos Sicilias, aunque después de la unificación de Italia Nápoles comenzó a perder importancia.

Uno de los museos arqueológicos más importantes del mundo se encuentra en Nápoles y reúne no sólo colecciones de la época griega o romana, sino también piezas egipcias de la antigüedad, así como objetos medievales y renacentistas. Este es el Museo Arqueológico Nacional que también se conservan objetos de Pompeya o Herculano. Aquí se pueden ver estatuas, bustos, mosaicos, pinturas murales, así como juguetes y dibujos eróticos, que se encuentran en el Gabinetto Segreto.

Nápoles

Hay también en Nápoles una ciudad subterránea ¿quieres saber su origen? 

Se comenzó con la extracción de materia prima para la construcción de las casas y de un acueducto subterráneo para abastecer de agua a la ciudad. Esto llevó a la creación de cuevas, que durante la Segunda Guerra Mundial se consolidaron a modo de refugio anti bomba. 

En la ciudad subterránea se pueden ver cosas sorprendentes, como los restos de un antiguo teatro o un jardín de hierbas, por ello es que merece la pena que se la visite con un guía. Durante la visita sólo se podrá recorrer una parte del subsuelo, de sus 900.000 metros cuadrados.

Puede continuar con este paseo subterráneo, visitando las catacumbas de San Gaudioso y San Januario, en el barrio de Rione Sanità. En estos los pasillos subterráneos se pueden ver los restos de de verdaderos esqueletos humanos, junto a figuras de los muertos pintadas sobre las paredes. 

Recomiendo visitar también el Cementerio de Fontanelle y la antigua cantera a la que se llevaban los huesos de los muertos. Hoy en día, en el cementerio de Fontanelle, se pueden ver muchos cráneos y huesos dispuestos. Se calcula que hay unos 40.000 cuerpos enterrados allí.

Nápoles, como cualquier ciudad italiana, tiene muchas iglesias, como también otros monumentos religiosos de gran belleza. Los destacados entre estos pueden ser la Catedral de Nápoles, la Trinità Maggiore, el Museo de la Capilla San severo, con su famosa estatua de Cristo en el sudario, y el Gesù Nuovo, que todavía alberga la bomba lanzada sobre el edificio durante la guerra. En Nápoles hay más de 400 iglesias, todas con alguna encantadora particularidad. 

Nápoles

El teatro de ópera más antiguo del mundo es el Teatro San Carlo y se encuentra en Nápoles. Merece la pena recordar visitarlo cuando se visite la ciudad. Este se encuentra dentro del Palacio Real único. La fachada principal del palacio es la occidental, que da a la Piazza del Plebiscito, una enorme plaza actualmente destinada al tránsito peatonal. 

Esta última debe su nombre al plebiscito celebrado en Nápoles en 1860, cuyo resultado fue la anexión del Reino de las Dos Sicilias a los reinos de Cerdeña y Piamonte para formar un único Estado italiano. 

Al otro lado de la plaza, exactamente frente a la fachada del palacio, se eleva la monumental columnata de la iglesia de San Francesco di Paola, del siglo XIX, diseñada según el modelo del Panteón romano.

En Nápoles también hay una hermosa vista del volcán Vesubio, que se encuentra inactivo desde 1944. El mayor daño que su erupción hizo fue durante el año 79, cuando destruyó por completo Pompeya, Herculano y Estabia. En mi opinión, vale la pena un viaje especialmente a Pompeya para ver la ciudad que la lava volcánica cubrió, enterrando edificios, personas y animales.

Hoy puedes subir al Vesubio y mirar dentro de su cráter. Hay que comprar un billete para tomar un autobús hasta un lugar cercano a la cima dentro del parque nacional. Desde allí son sólo 20 minutos de caminata hasta el filo de cráter. 

Nápoles

Pizza, Maradona, las figuras y sastrería Napolitana

La pizza napolitana se puede comer en Nápoles más barata que en muchas pizzerías del mundo. Su condimento especial es el saber que está preparada bajo el Vesubio, en su lugar de origen. 

Se dice que fue en Nápoles donde el pizzaiolo Raffaele Esposito creó la pizza margarita para la reina Margarita de Saboya. Si es cierto o sólo una leyenda, no importa. El hecho es que la pizza de Nápoles es una auténtica obra maestra culinaria.

¿Recordáis la película «Come, reza, ama»? ¿Recordáis la escena en la que Julia Roberts se come una pizza en Nápoles? Esta escena se rodó en una verdadera pizzería napolitana, que sin dudarlo puede calificarse de culto. Fue en la Pizzería da Michele. Elizabeth Gilbert, la autora del libro en el que se basa la película, describe el lugar de esta manera: «La mejor pizza de Italia viene de Nápoles y la mejor pizza del mundo viene de Italia, lo que significa que en esta pizzería deben servir… me da miedo escribir esto… la mejor pizza del mundo».

La Pizzeria da Michele no parece un lugar de culto desde el exterior. Un edificio normal y corriente con un cartel rojo que dice su nombre.

El interior tampoco parece un lugar de fama, su ambiente recuerda más bien a un bar típico de un pueblo costero español. Mesas diminutas cubiertas de manteles de hule, poca luz y el menú escrito en la pared. En esta pizzería sólo se ofrecen dos tipos de pizza, margherita con mozzarella y marinara (pizza con salsa de tomate, ajo y orégano). 

La espera de su plato es bastante larga, pero el tiempo se hace agradable al ver a los turistas de todo el mundo comiendo la mejor pizza del mundo.

Solo recién cuando recibes tu plato puedes darte cuenta de que realmente estás comiendo la mejor pizza del mundo. Creo que el secreto del sabor está en la masa, que es crujiente, pero elástica y  suave, fina pero perfectamente horneada. ¡excelente! La receta de esta masa se ha transmitido de generación en generación desde 1870, cuando se fundó la pizzería. A pesar de su simpleza, su pizza es una auténtica obra maestra culinaria. Recordarás el sabor de esta fantástica pizza para siempre y créeme… no volverás a probar otra pizza como ésta.

Nápoles

En Nápoles también vale la pena comer pescado y marisco, probar una deliciosa variedad de bocadillos de los que vienen en cono de papel. Para el postre puede servirse un manjar llamado baba Vesuvio, un pastel en forma de volcán empapado en ron.

Nápoles también es una ciudad futbolera. El mayor club deportivo de Nápoles es el SSC Nápoles. Se considera que la mayor estrella de la historia del club es Diego Maradona. El futbolista, fallecido en 2020, fue inmortalizado en las calles de Nápoles mucho antes de su muerte. Está representado por numerosos murales pintados a mano que se pueden encontrar paseando por la ciudad.

La Società Sportiva Calcio Napoli, a pesar de los numerosos problemas financieros y de la crisis que sufre desde hace años, se encuentra entre los clubes con mayor número de aficionados de Italia.

Una Pulcinella, es un personaje de la commedia dell’arte, el teatro de marionetas. Es una figura vestida de blanco, con un sombrero blanco puntiagudo, una máscara negra y una gran nariz. Se pueden encontrar figuras de Pulcinella por todas partes y en todos los tamaños. Según algunas historias, Pulcinella es una figura ni buena ni mala, solo refleja los sentimientos de los napolitanos hacia su ciudad. En el siglo XVIII, a Pulcinella le creció la barba y el bigote, y un alto sombrero de alas levantadas. Antonio Petito fue el más conocido Pulcinella del siglo XIX, inventor de su traje moderno y autor de numerosas comedias dedicadas a esta máscara, a menudo inspiradas en temas de actualidad de la sociedad napolitana de su época.

Nápoles también es famosa por sus belenes navideños, uno de los símbolos más bellos de Nápoles. Los belenes y las cuñas se fabrican en Via San Gregorio Armeno durante todo el año, por lo que incluso en pleno verano se puede sentir la magia de la Navidad. En las numerosas tiendas y talleres se puede ver cómo se fabrican las figuras del belén.

No sólo las mujeres son hermosas en Nápoles, sino también las chaquetas.

Antonio Lionelli, Sartoria Formosa

Esta es una cita de un sensacional documental sobre la sastrería napolitana. Gianluca Migliarotti ha creado un verdadero himno en alabanza de los maestros sastres de Nápoles. Se trata de pasión, dedicación, devoción a la tradición y trabajo duro y artesanal.

La sastrería napolitana se ha abierto paso en los salones como una de las más importantes del mundo. Su clásico es la llamada giacca napoletana, una chaqueta basada en una construcción ligera, sin rellenos innecesarios, aireada, cómoda y con estilo. 

Uno de los motivos por los que solemos amar a Italia es por su estilo. En cada rincón del país la sastrería es distinta. La milanesa es diferente de la florentina. La florentina, a su vez, es diferente de la romana, y la romana de la napolitana. La sastrería romana es para el hombre macho. Hombros fuertes y ensanchados, construcción más dura. La florentina es suave, con hombros naturales, es como si estuviera hecha para un aristócrata que no tiene que ir a ningún sitio ni demostrar nada. La milanés, para el banquero, el hombre de negocios, el más «europeo» en su estilo.

Sin embargo, los mejores sastres de Italia están en Nápoles. La sastrería napolitana no es uniforme. Innegablemente napolitano, pero diferente. Algunas de las mejores marcas del mundo, que durante años han sido símbolo de calidad y lujo, como Kiton o Isaia, son originarias de Nápoles.

El basurero de Europa

Caminando por las hermosas calles y recorriendo cada rincón, se tiene la impresión de que la ciudad está tratando de sudar alguna terrible enfermedad. Bolsas de basura blancas, azules, amarillas y negras salen de su interior. Algunas de las bolsas, se encuentran apiladas en montones de hasta un metro de altura sobre las calles y plazas. En otros, el contenido se derrama sobre la acera y la calzada. Se derraman restos de pescado y carne, verduras podridas, trozos de pizza mohosa, bragas rotas, pilas y compresas. 

Los coches aplastan esta suciedad hasta convertirla en aguanieve, las motos se abren paso entre las colinas de basura. 

El aire húmedo de la noche de Nápoles está impregnado de olor a sudor, de olor a cuerpos que no se han lavado durante semanas. El olor de un vagabundo.

Desde hace más de una docena de años el estado de los residuos en Nápoles afecta a toda la región de Campania. La basura está por todas partes y ha crecido hasta alcanzar el tamaño de auténticas montañas. Hay varias razones para ello. La oficial es que en la zona de la metrópoli se han rellenado todos los vertederos, y la construcción de otros nuevos está paralizada por los vecinos por miedo a su salud. La razón mediática es que esto se debe a la incompetencia y la corrupción de los políticos locales. Y la razón no oficial, de la que se habla en voz baja, es la política y la eliminación de la basura en manos de la camorra. La Camorra es una organización criminal mafiosa de la región de Campania, que gana mucho dinero con las crisis de la basura.

Las cosas nunca han estado tan mal. Lo llaman ¨el triángulo de la muerte ¨. La Camorra ha convertido Nápoles en el vertedero de Italia. Amianto, plomo, residuos radiactivos… se tiran e incineran sin control desde hace tres décadas.

Nápoles

La mafia se ha encargado también de que Nápoles siga siendo el supermercado de la droga de Italia en los últimos años. Según estimaciones de la fiscalía italiana, en los últimos 20 años los clanes locales de Nápoles han obtenido 700 millones de euros de beneficios con la basura y otros tantos con la droga.

La presencia de la mafia ha afectado en muchos aspectos la vida de los residentes, así como a la percepción de la región a ojos de los turistas. Desde hace varios años, Nápoles intenta liberarse de los estereotipos de ciudad «mafiosa». Cada vez son más los visitantes que acuden a la región, dominada por el majestuoso Vesubio.

Mi sueño es recuperar el esplendor de este hermoso lugar tal y como lo describió el famoso poeta Goethe hace siglos. 

Que la mafia sólo aparezca en las películas de Hollywood y se mantenga alejada de la Nápoles con olor a pizza.  



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