Vinicunca, El APU de colores de Cusco


Vinicunca, El APU de colores

Por Mauricio Alexander López Portocarrero especial para Revista Latitud

Cuando uno comenta de la infinidad de montañas que tiene el Perú, no puede dejar de mencionar la montaña de siete colores, cuyo nombre verdadero es Vinicunca, o Apu Vinicunca. Los apus son montañas teñidas por vivientes desde épocas preincaicas en varios pueblos de los Andes a los cuales se les atribuye influencia directa sobre los ciclos vitales de la región que dominan. 

En enero del 2021, aprovechando mi viaje a la ciudad del Cusco decidí aventurarme a conocer esta montaña, de la que tanto había escuchado hablar. Además la había visto ya en postales de viajes a Perú.

Para llegar a esta montaña, una minivan me recogió a las 4:30 de la mañana de la ciudad del Cusco. Después de hacer una parada en la misma ciudad para tomar desayuno partimos hacia destino. Durante el viaje un especialista en trekking y senderismo de montaña comenzó a darnos explicaciones del nivel de dificultad que se nos presentaría. Nos contó también que por la altura y el cambio climatológico que podría darse, esto podía hacerse aún más difícil. Cabe aclarar que esto fue durante el verano, meses en los que las precipitaciones abundan en la región.

Vinicunca

Alrededor de las 5:30 de la mañana partimos para la provincia de Canchis en la Región del Cusco, exactamente en el distrito de Pitumarca. De camino pasamos por innumerables paisajes que hicieron de Perú una experiencia inolvidable. 

Llegando ya a Pitumarca pude observar a lo lejos esta increíble maravilla de la naturaleza nos daba la bienvenida y nos adelantaba lo hermoso que iba ser esta aventura.

Llegamos aproximadamente a las 9:30 de la mañana , para continuar el camino a pie. Había allí unos caballos que utilizaban para aquellas personas que no podían con la caminata. En mi caso, no fue necesario, ya que no me gusta desperdiciar la oportunidad de un buen trekking cuando se presenta. Así fue que alrededor de las 11:00 de la mañana ya estaba a unos metros de la cima del mirador, donde se podía apreciar al Apu Vinicunca. 

Sabía que faltaba poco para llegar a la cima,  pero a la vez y comenzaba a sentir la presión de los 5.300 msnm. Continué caminando y finalmente pude llegar a la cima. La sorpresa al llegar fue que hubo una densa neblina, situación que no nos favoreció para poder apreciar los colores de estas montañas en su máximo esplendor.

Algo que siempre escuche de otros viajeros es que , si no es la lluvia es la nieve, por eso hay que saber escoger los meses adecuados para poder conocer este lugar. 

Vinicunca

Mientras estaba ahí veía que muchas personas regresaban a las minivan sin poder apreciar lo que había al frente, yo fui paciente y comencé a sentir ráfagas de viento cada vez más intensas, algo me decía que la neblina estaba por irse. Fue así al final que el tiempo me recompensó mi espera dejándome ver por fin ver al Vinicunca, con sus hermosos colores y todo. La espera valió la pena, y todas las personas que tuvieron paciencia como yo pudieron apreciar esta maravilla del Cusco.

Satisfecho por demás comencé el descenso. La vuelta fue por una ruta un poco más accesible y algo más rápida. Mientras bajaba me encontré varias “apachetas”, que son montículos de tierra en agradecimiento a la Madre Tierra o Pachamama. En cada viaje donde haga un esfuerzo físico construyo mi pequeña  apacheta en agradecimiento a la tierra, por llegar sin ningún percance a conocer las maravillas que nos ofrece. Camino a la minivan comenzó a granizar y llover, increíble la suerte que tuve. 

Cada vez me acercaba más al punto de partido y a lo lejos quedaba para el deleite de otros viajeros el “Apu Vinucunca o Montaña de Siete Colores.





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