Un itinerario que invita a bucear en los orígenes de la lengua castellana

La comunidad autónoma de Castilla y León, en el cuadrante noroccidental de España, contiene varios de los más importantes hitos de lo que se conoce como la Ruta de la Lengua Castellana, como los monasterios de Silos, en Burgos, y Valpuesta, en al frontera entre Burgos y Álava.

«La Ruta de la Lengua Castellana es un itinerario que hace un tiempo definió el gobierno español al identificar 6 lugares que tuvieron que ver en el nacimiento o desarrollo de nuestro idioma», dijo Alberto Bosque Coello, de la Consejería de Cultura y Turismo de Castilla y León.

Definir donde ha nacido una lengua es una tarea complicada, pero en esos monasterios, junto a los de Suso y Yuso, en la comunidad autónoma de La Rioja, se han descubierto los primeros documentos en castellano de la historia.

Bosque Coello explicó que en esas épocas, los monjes hicieron una traducción del latín de textos antiguos poniendo al costado del texto algunas palabras de cómo se hablaba en los pueblos.

«Entonces, como estaban en latín culto, los monjes al lado ponía lo que querían decir esas palabras. Se estaba vulgarizando el latín y son los primeros documentos que tenemos en castellano», precisó.

La Ruta continúa con la ciudad de Valladolid, lugar donde han vivido autores tan importantes como Zorrilla y Delibes, entre otros, y que posee una prestigiosa universidad que ha aportado mucho a la lengua castellana.

«Luego llegamos a Salamanca, donde se publica la primera gramática de la lengua española, y donde se funda una de las primeras universidades de Europa -algunos dicen la primera-, que recientemente celebró los 800 años de su fundación», agregó.

Otro de los hitos del itinerario es la ciudad amurallada de Ávila, con las figuras de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, considerados dos literatos importantes en la historia de España, y en el desarrollo de la lengua, para finalizar en Alcalá de Henares, la ciudad de Cervantes.

«Recorre esos 6 lugares que son enormemente interesantes, no solamente por ese aspecto lingüístico, sino también por la calidad patrimonial, cultural, histórica y hasta gastronómica que caracteriza a la comunidad de Castilla y León», enfatizó.

La región cuenta con ciudades emblemáticas como Segovia, Ávila, Salamanca, las tres declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, además de Burgos y Soria, entre otras.

«Todas las ciudades nuestras son relativamente pequeñas, y eso es muy cómodo para un turistas, pero pequeñas no quiere decir que no haya muchas cosas», aclaró.

Recomendó no dejar de comer un cochinillo en restaurantes como El Duque o el Cándido, en Segovia, a metros del famoso viaducto romano, donde también se puede visitar el alcázar o perderse en la pequeñas callejuelas.

O bien en Ávila pasear por las murallas medievales que rodean la ciudad y visitar su catedral, sin dejar de lado Salamanca, con dos catedrales, la plaza mayor que es una de las más bonitas del continente y la Casa Lis, que alberga los museos de Art Decó y Art Nouveau.

«Y para completar el cuadrado de una visita de unos 5 días, llegar a Valladolid e ir a las bodegas de cinco denominaciones de origen de vino diferentes», aconsejó el especialista.

Pernoctar en antiguos palacios, monasterios, conventos o castillos, disfrutar de una gastronomía tradicional en cada provincia, herencia de los antepasados, que convive con la comida gourmet, son algunos de los placeres que brinda una comunidad que está a poca distancia e Madrid.

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